Sistema Nervioso de las Hormigas

Las hormigas son criaturas fascinantes, y gran parte de su éxito en el mundo se debe a su complejo sistema nervioso. El sistema nervioso coordina movimientos, comportamientos, funciones comunicativas y la respuesta a los cambios en el entorno.
Y todo con un cerebro de unos 0.6 milímetros.
Anatomía del sistema nervioso de las hormigas
El sistema nervioso de las hormigas está formado por una serie de ganglios nerviosos interconectados. Estos ganglios están contactados al ordenador central, el cerebro.
El cerebro

El cerebro de las hormigas es un órgano altamente desarrollado y especializado que desempeña papel de ordenador central, centro de mando. A pesar de lo diminuto que es, el cerebro de una hormiga es capaz de realizar funciones sorprendentes.
El cerebro de las hormigas también recibe el nombre de ganglio cerebral. El tamaño del cerebro de una hormiga puede variar según la especie, pero en general es bastante pequeño en comparación con el de otros animales.
Más sobre el cerebro de hormigas...
En nuestro artículo sobre la cabeza de las hormigas hablamos más sobre el cerebro de las hormigas. Descubrirás estudios recientes sobre la capacidad de memorizar y moverse por el entorno.
Sin embargo, lo que hace que el cerebro de las hormigas sea impresionante es su capacidad para realizar tareas específicas y complejas, ya que coordina construcción, alimentación, defensa, ataque, comunicación, reproducción, así como otras tareas concretas a cada especie.
El cerebro trabaja de forma totalmente sincronizada con los ganglios repartidos por el cuerpo, que van accionando los procesos necesarios en cada momento.
Los ganglios
En las hormigas, estos ganglios están organizados en tres pares de ganglios torácicos y varios ganglios abdominales.
- Ganglios torácicos: control de ojos, antenas y patas de la hormiga.
- Ganglios abdominales: control de órganos internos y glándulas.
En las hormigas, los nervios de los ganglios torácicos controlan la mayoría de los movimientos, mientras que los nervios de los ganglios abdominales controlan las funciones internas.
En los diminutos cuerpos de las hormigas, la mayoría de los nervios son motores, lo que significa que controlan la contracción de los músculos y el movimiento del esqueleto.
Sin embargo, también hay nervios sensoriales que detectan los estímulos del entorno y envían información al cerebro de la hormiga. Hablemos ahora de esos estímulos.
El sistema nervioso y la comunicación de las hormigas
Las hormigas son conocidas por su capacidad para comunicarse y coordinar sus actividades en colonias altamente organizadas. Gran parte de esta capacidad se debe a la complejidad de su sistema nervioso y la plasticidad neuronal que les permite adaptarse a diferentes estímulos y condiciones.
¿Cómo se comunican las hormigas entonces?
Su forma de comunicación es doble: química y física.
Comunicación Química
Las hormigas se comunican a través de la liberación y recepción de feromonas y otras sustancias químicas, mediante receptores sensoriales específicos. Estos receptores envían señales al sistema nervioso central de la hormiga, lo que le permite responder a las necesidades de la colonia.
Las hormigas utilizan sus antenas para detectar estas señales químicas. Para producir las señales, utilizan las glándulas exocrinas. Estas feromonas se transmiten entre las hormigas como si fueran frases, órdenes o mensajes predeterminados.
¿Para qué sirven las feronomonas?
- Reconocimiento de lugares específicos
- Identificación de la función de cada hormiga
- Marcaje de caminos ya explorados
- Señalización de lugares peligrosos o con alimento
- Señalar a una hormiga de su colonia o de otra.

Sabías qué...
Científicos descubrieron que las arañas de tipo viuda negra (una de las más peligrosas), evitan pasar por donde han pasado las hormigas de fuego.
Todo indica que estas arañas pueden reconocer el rastro de feromonas de las hormigas... y huyen mientras pueden.
Los estudios han demostrado que las hormigas son capaces de detectar y distinguir diferentes tipos de feromonas, y que pueden responder específicamente a cada una de ellas.
Una característica relacionada con la comunicación química es la plasticidad neuronal.
Comunicación física
Las hormigas también utilizan la comunicación a través de sonidos, producidos por las mandíbulas de las hormigas adultas. Incluso larvas y pupas pueden emitir esos sonidos, aunque en una menor intensidad debido a su mandíbula más débil.
Estos sonidos pueden ser utilizados como llamadas de ayuda o de auxilio, y son fundamentales para la supervivencia de las hormigas jóvenes. Un estudio demostró que las obreras ignoraron a las larvas y pupas que no podían producir sonidos, lo que indica que la capacidad de hacer sonido es crucial en su protección y supervivencia.
Otra forma de comunicación en las hormigas es a través de la producción de vibraciones en su abdomen, que son captadas por sus patas y utilizadas para transmitir mensajes. Sin embargo, esta forma de comunicación es secundaria, ya que la principal entre las clónicas de hormigas es la comunicación química.
Plasticidad neuronal, o adaptación a los cambios
La plasticidad neuronal se refiere a la capacidad del sistema nervioso para cambiar y adaptarse a diferentes estímulos y condiciones del ambiente en el que se mueve. Esta capacidad es esencial para la supervivencia de las colonias de hormigas.
En las hormigas, esto es especialmente importante debido a la naturaleza cambiante de sus entornos sociales.
Los estudios han demostrado que las hormigas son capaces de ajustar sus respuestas a diferentes estímulos, y que este ajuste se produce a nivel neuronal. En particular, los estudios han demostrado que las hormigas pueden aumentar o disminuir la sensibilidad de sus receptores olfativos de acuerdo con las demandas del entorno.
Este proceso de ajuste de sensibilidad se conoce como "modulación de ganancia" y permite a las hormigas adaptarse a los cambios en la concentración de feromonas y otros estímulos químicos.
Ejemplos de plasticidad neuronal
Un ejemplo notable de la plasticidad neuronal de las hormigas se puede observar en su capacidad para realizar múltiples tareas y cambiar de rol en función de las necesidades de la colonia. Las hormigas obreras, por ejemplo, pueden cambiar de tarea en respuesta a las necesidades de la colonia, como la recolección de alimentos o la defensa del nido.
Además, las hormigas también pueden adaptarse a diferentes condiciones ambientales, como la escasez de alimentos o la presencia de depredadores. Se ha demostrado que las hormigas pueden modificar la estructura y función de sus neuronas para adaptarse a estas condiciones, lo que les permite sobrevivir y mantener la funcionalidad de la colonia.
Otro ejemplo de la plasticidad neuronal de las hormigas se encuentra en su capacidad para aprender y memorizar. Estudios han demostrado que las hormigas son capaces de aprender de su entorno y recordar información importante, como la ubicación de fuentes de alimentos o los caminos hacia el nido.
Este aprendizaje y memoria se logra mediante la modificación de las conexiones neuronales y la creación de nuevas conexiones sinápticas.
Estudios sobre el sistema nervioso de las hormigas
Un estudio publicado en la revista Science en 2020 mostró que las hormigas tienen una capacidad asombrosa para reorganizar su cerebro y compensar las pérdidas neuronales.
En el estudio, los investigadores eliminaron el 90% de las neuronas que conectan el cuerpo principal de una hormiga con su cerebro, lo que en teoría debería haber causado una disminución significativa en su capacidad para moverse y responder a estímulos. Sin embargo, las hormigas fueron capaces de recuperarse y desarrollar nuevas conexiones neuronales que les permitieron funcionar casi con normalidad.
Otro estudio publicado en la revista PNAS en 2021 analizó cómo las hormigas controlan sus movimientos en terrenos irregulares y encontraron que su sistema nervioso es capaz de adaptarse a los cambios en la superficie para mantener el equilibrio y la estabilidad. Los investigadores descubrieron que las hormigas utilizan señales sensoriales de sus patas para ajustar su postura y movimiento en tiempo real, lo que les permite moverse con eficacia en una variedad de entornos.
Datos que necesitas recordar
El sistema nervioso de las hormigas juega un papel crucial en la comunicación y el comportamiento social de las colonias.
La plasticidad neuronal de las hormigas les permite adaptarse a los cambios en el entorno y ajustar sus respuestas a diferentes estímulos.
Juntas, estas características hacen del sistema nervioso de las hormigas un tema fascinante de gran interés para los científicos que estudian el comportamiento y la biología de los insectos, igual que para nosotros.
Otro de los sistemas de las hormigas es el respiratorio.

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